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sábado, 10 de abril de 2010

Ollas Rosadas y Problemas Mundiales. Un post con demasiadas Mayúsculas

Este es un post con mensaje. Normalmente, no quiero convencer a mis lectores de nada. Esta vez tampoco, pero sí quiero ideas y muchos comentarios, por favor. Esto es algo que llevo un tiempo pensando y que no ha cuajado, pero no puede cuajar sin escribirlo y discutirlo. Así funciono :)

Cada vez que que veo ollas rosas quiero comprarlas. No me gusta cocinar. No vivo sola. Pero las ollas son rosas y me gusta el rosa. Además, apoyar en la lucha contra el cáncer de mama es importante ¿o no?

También soy fan de las libretas hechas con hojas recicladas. Hace como 5 años que no escribo más de un párrafo en una libreta. Pero las hojas recicladas son bonitas. Y hay que reciclar el papel, porque el mundo se está acabando.

Ah, y ni hablar de la campaña RED. Quiero un iPod, pero sólo uno de esos rojos. No importa que mi mp3 de dos gigas ni siquiera está lleno. Es que el SIDA está acabando con África, y una tiene que poner su granito de arena.

A veces me siento a pensar sobre los problemas del mundo (Educación, Nutrición, Calentamiento Global, Cáncer, SIDA) y me mareo. Me pasaba lo mismo cuando era más pequeña y pensaba en todo el conocimiento que estaba por ahí en el mundo y que nunca iba a llegar hasta mí (sí, soy controladora y neurótica desde el día que nací). No es como los relojes esos con causa, no se puede escoger un problema y olvidar los demás. Para ser un ciudadano responsable, hay que ser integral. No por comprar una olla rosada, se va a olvidar uno de los niños sin zapatos y sin educación y sin agua y sin...

El ser humano no puede (o no quiere) pensar en conceptos tan abstractos y tan grandes y tan preocupantes. ¿Qué hacemos entonces? pues le ponemos colores a los productos. Salimos del súper con una olla rosada, una camiseta roja, una libreta verde y un reloj amarillo. Hace más difícil combinar pero bueno, algún sacrificio hay que hacer para salvar al mundo, ¿no?.

Podemos culpar a los sospechosos comunes: Los Medios, Las Corporaciones y El Gobierno. Repartir culpas no es un problema (aunque a veces Guille, el hermanito de Mafalda, confunde al gobierno con el clima) , claramente es culpa de Las Instituciones que quieren Vender y Sacar Provecho de nuestras Buenas Intenciones.

Además de comprar productos coloridos, somos buenísimos para delegar responsabilidades. Olvidamos que el mundo capitalista lo mueven los consumidores. Nosotros a los que nos encanta el rosa. Olvidamos que se puede cerrar la cartera y que comprar no es lo mismo que ayudar.

La semana pasada fui a una plática que dio mi prima sobre cambio climático, su travesía por medio mundo y su experiencia en Copenhagen. Al final, dijo algo que me llegó mucho. Dijo que las acciones individuales ya pasaron. Que nadie nos va a dar una estrellita por cuidar el agua o separar la basura. Es momento de acciones regionales y globales.

Me sentía yo tan buena persona por cuidar el agua y (a veces) desconectar aparatos eléctricos... ahora resulta que no me voy a ganar el cielo con eso.

Hace tiempo que pienso que debo dejar de pensar y comenzar a hacer. Yo aquí sentada, agobiada por los problemas de la Vida Moderna (de Rocko) es lo mismo que Yo aquí sentada comiendo charritos.

Y bueno, qué tal si la incongruencia no está tan mal. Qué tal si es posible escoger un Gran Tema, descubir cómo involucrarse. Tal vez, después, escoger otro. Tomárnoslo con calma. No rompernos la cabeza. Pero participar activamente en la resolución de un problema, de una parte de un problema, de una migaja de un problema.