Entre ayer y hoy releí "Si tú supieras..." un libro de como 90 páginas sobre Zoe, la típica niña que es amiga de todos y que por eso no le gusta a los niños. Tiene cuatro hermanas mayores y todas le advierten sobre el "séptimo grado", las hormonas y el llanto en los baños de la escuela.
A los doce, trece, catorce años, leí ese y otros libros como una adicta. Sin saborear y sin aprehender. Lo importante era llenar mi cabeza de las palabras de otros. Supongo que los adolescentes normales hacen lo mismo con videojuegos, televisión o pornografía. La única forma de evasión que yo conocía entonces eran las páginas de los libros que llenaban las paredes de mi casa. El internet era lento y la computadora casi de juegete; mi madre le dice "caja idiota" a la tele y vigilaba como sabueso las horas de exposición a la idiotez.
A veces extraño la sensación de total ensimismamiento, que no he vuelto a encontrar (bueno, viendo The Girls Next Door, juro que he oído morir a mis neuronas) . Realmente las decenas de libros que leí no cuentan, porque ahora me es difícil recordar la trama, lo que me hicieron sentir o lo que aprendí de ellos. Gracias a dios no existían los emos y gracias a dios que no me gusta vestirme de negro, porque yo hubiera sido una candidata perfecta.
Las hermanas de Zoe no pueden evitar darle consejos, aunque saben que es una etapa que tiene que vivirse. Los cuentos para prevenirla caerán en saco roto, como todo lo que se dice a adolescentes de trece años. Lo sé porque recuerdo tener trece años mejor de lo que quisiera, y porque he aconsejado tres hermanitas.
Y si pudiera aconsejar también a mi yo de trece años, le diría que hay una razón por la que, en el libro, nunca sabemos si Zoe le confesó a Tommy que le gusta. Los libros para pubertos tienen que tener finales abiertos. Todo debe tener un final abierto. En la vida, no hay camino que no se bifurque, decisión que no se cuestione o relación que no se complique.
A Zoe le gusta Tommy y a Tommy le gusta Zoe. Pero CJ es la mejor amiga de Zoey y a ella le gusta Tommy también. Toda la maldita vida es acerca de lo mismo.
