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sábado, 10 de abril de 2010

Ollas Rosadas y Problemas Mundiales. Un post con demasiadas Mayúsculas

Este es un post con mensaje. Normalmente, no quiero convencer a mis lectores de nada. Esta vez tampoco, pero sí quiero ideas y muchos comentarios, por favor. Esto es algo que llevo un tiempo pensando y que no ha cuajado, pero no puede cuajar sin escribirlo y discutirlo. Así funciono :)

Cada vez que que veo ollas rosas quiero comprarlas. No me gusta cocinar. No vivo sola. Pero las ollas son rosas y me gusta el rosa. Además, apoyar en la lucha contra el cáncer de mama es importante ¿o no?

También soy fan de las libretas hechas con hojas recicladas. Hace como 5 años que no escribo más de un párrafo en una libreta. Pero las hojas recicladas son bonitas. Y hay que reciclar el papel, porque el mundo se está acabando.

Ah, y ni hablar de la campaña RED. Quiero un iPod, pero sólo uno de esos rojos. No importa que mi mp3 de dos gigas ni siquiera está lleno. Es que el SIDA está acabando con África, y una tiene que poner su granito de arena.

A veces me siento a pensar sobre los problemas del mundo (Educación, Nutrición, Calentamiento Global, Cáncer, SIDA) y me mareo. Me pasaba lo mismo cuando era más pequeña y pensaba en todo el conocimiento que estaba por ahí en el mundo y que nunca iba a llegar hasta mí (sí, soy controladora y neurótica desde el día que nací). No es como los relojes esos con causa, no se puede escoger un problema y olvidar los demás. Para ser un ciudadano responsable, hay que ser integral. No por comprar una olla rosada, se va a olvidar uno de los niños sin zapatos y sin educación y sin agua y sin...

El ser humano no puede (o no quiere) pensar en conceptos tan abstractos y tan grandes y tan preocupantes. ¿Qué hacemos entonces? pues le ponemos colores a los productos. Salimos del súper con una olla rosada, una camiseta roja, una libreta verde y un reloj amarillo. Hace más difícil combinar pero bueno, algún sacrificio hay que hacer para salvar al mundo, ¿no?.

Podemos culpar a los sospechosos comunes: Los Medios, Las Corporaciones y El Gobierno. Repartir culpas no es un problema (aunque a veces Guille, el hermanito de Mafalda, confunde al gobierno con el clima) , claramente es culpa de Las Instituciones que quieren Vender y Sacar Provecho de nuestras Buenas Intenciones.

Además de comprar productos coloridos, somos buenísimos para delegar responsabilidades. Olvidamos que el mundo capitalista lo mueven los consumidores. Nosotros a los que nos encanta el rosa. Olvidamos que se puede cerrar la cartera y que comprar no es lo mismo que ayudar.

La semana pasada fui a una plática que dio mi prima sobre cambio climático, su travesía por medio mundo y su experiencia en Copenhagen. Al final, dijo algo que me llegó mucho. Dijo que las acciones individuales ya pasaron. Que nadie nos va a dar una estrellita por cuidar el agua o separar la basura. Es momento de acciones regionales y globales.

Me sentía yo tan buena persona por cuidar el agua y (a veces) desconectar aparatos eléctricos... ahora resulta que no me voy a ganar el cielo con eso.

Hace tiempo que pienso que debo dejar de pensar y comenzar a hacer. Yo aquí sentada, agobiada por los problemas de la Vida Moderna (de Rocko) es lo mismo que Yo aquí sentada comiendo charritos.

Y bueno, qué tal si la incongruencia no está tan mal. Qué tal si es posible escoger un Gran Tema, descubir cómo involucrarse. Tal vez, después, escoger otro. Tomárnoslo con calma. No rompernos la cabeza. Pero participar activamente en la resolución de un problema, de una parte de un problema, de una migaja de un problema.



¿Quién te gusta? y otras preguntas que espero no volver a escuchar

Nunca voy a volver a leer como cuando estaba en secundaria. Hay muchas cosas que uno pierde en el paso por la adolescencia, unas más divertidas que otras. Yo perdí una sorprendente capacidad para abstraerme en todo tipo de historias y gané una identidad. Quiero pensar que valió la pena.

Entre ayer y hoy releí "Si tú supieras..." un libro de como 90 páginas sobre Zoe, la típica niña que es amiga de todos y que por eso no le gusta a los niños. Tiene cuatro hermanas mayores y todas le advierten sobre el "séptimo grado", las hormonas y el llanto en los baños de la escuela.

A los doce, trece, catorce años, leí ese y otros libros como una adicta. Sin saborear y sin aprehender. Lo importante era llenar mi cabeza de las palabras de otros. Supongo que los adolescentes normales hacen lo mismo con videojuegos, televisión o pornografía. La única forma de evasión que yo conocía entonces eran las páginas de los libros que llenaban las paredes de mi casa. El internet era lento y la computadora casi de juegete; mi madre le dice "caja idiota" a la tele y vigilaba como sabueso las horas de exposición a la idiotez.

A veces extraño la sensación de total ensimismamiento, que no he vuelto a encontrar (bueno, viendo The Girls Next Door, juro que he oído morir a mis neuronas) . Realmente las decenas de libros que leí no cuentan, porque ahora me es difícil recordar la trama, lo que me hicieron sentir o lo que aprendí de ellos. Gracias a dios no existían los emos y gracias a dios que no me gusta vestirme de negro, porque yo hubiera sido una candidata perfecta.

Las hermanas de Zoe no pueden evitar darle consejos, aunque saben que es una etapa que tiene que vivirse. Los cuentos para prevenirla caerán en saco roto, como todo lo que se dice a adolescentes de trece años. Lo sé porque recuerdo tener trece años mejor de lo que quisiera, y porque he aconsejado tres hermanitas.

Y si pudiera aconsejar también a mi yo de trece años, le diría que hay una razón por la que, en el libro, nunca sabemos si Zoe le confesó a Tommy que le gusta. Los libros para pubertos tienen que tener finales abiertos. Todo debe tener un final abierto. En la vida, no hay camino que no se bifurque, decisión que no se cuestione o relación que no se complique.

A Zoe le gusta Tommy y a Tommy le gusta Zoe. Pero CJ es la mejor amiga de Zoey y a ella le gusta Tommy también. Toda la maldita vida es acerca de lo mismo.


domingo, 21 de marzo de 2010

Dos de policías

Mérida es una ciudad de la que sus habitantes dicen muchas cosas, pero no creo que nadie diga que le faltan historias.

Mi papá es una persona de la cual se pueden decir muchas cosas. Tal vez no muchos digan que le gusta contar historias, tal vez digan que eso nos lo deja a mí o a mi madre. Pero yo sé que le gusta. Sobre todo si esas historias involucran la ciudad que lo vio nacer, de la que nunca se cansa.

Los policías son unos personajes de los cuales uno dice muchas cosas. Las historias van casi siempre acompañadas de insultos y peyorativos. A veces de dinero que intercambia manos o de discusiones sobre la constitucionalidad de los retenes. Pero pocas veces dice uno algo que tenga que ver con la ausencia de patrullas.

Qué suerte que me tienen a mí. Yo les voy a contar dos historias que contó mi papá sobre policías sin patrulla en la Mérida de los setentas. Qué suerte, de verdad.

Primero tenemos que situarnos en el tiempo y el espacio. Esto es una Mérida que acababa en la Campestre, donde los jóvenes jugaban arrancones en las noches porque no había nada en la tele, ni existía internet ni vendían productos Marinela. Ya? OK...

Uno de los lugares preferidos para dichos arrancones era, por supuesto, Prolongación Montejo (porque ni siquera había muchos lugares para escoger...) . Los jóvenes eran bien rebeldes y la autoridad tenía que hacer algo. Entonces recurrieron a la solución más fácil, práctica y, estoy segura, efectiva.

Todas las noches, una grúa llevaba una patrulla inservible a la esquina donde ahora está Chedraui, frente al Monumento a la Bandera. Ahí se sentaban dos guardianes de la ley, con sus uniformes y su cara de malotes. Pasaban toda la noche así, sin quitar la cara de malotes, que era su única arma; además de la autoridad de los uniformes y la patrulla inservible, claro está. Una vez llegada la madrugada, la grúa volvía por ellos.

Imagino el momento en el que a alguien se le ocurrió esta grandiosa idea. Y realmente no tengo palabras para describir lo grandiosa que es.

Pero estos no eran los únicos polícias con problemas de locomoción. En el Roger's había un agente gordo gigantesco (que a veces también trabajaba en la papelería de mi abuelo, pero esa es otra historia, que deberá ser contada en otra ocasión) cuya misión era asegurarse de que los estudiantes no comieran muchos charritos y que nadie los atropellara. Esto, obviamente, no ameritaba la posesión de un vehículo.

Hasta que un día sí fue necesario. Un día que un automovilista pasó, por segunda o tercera vez en un corto tiempo, muy rápido por la avenida, poniendo en peligro la vida de los jóvenes a cargo de El Gordo (o La Mole o un apodo así que no recuerdo...en los setentas todos tenían apodos).

Y ¿Qué hace un policía cuando no tiene los medios para defender a la población? Pues se sube a al destartalado Vocho de uno de los estudiantes y le dice : "¡¡SÍGUE A ESE LOCO!!!"

Por favor, traten de imaginar tener 17 años y un vocho. Y ser hombre. Y que un policía gigantesco les pida que sígan a toda velocidad a otro auto. De verdad me hubiera gustado estar ahí.

Así termina nuestra lección de historia. La moraleja es, obviamente, que las autoridades siempre toman las mejores decisiones y no hay que cuestionarlas nunca.

lunes, 4 de enero de 2010

pequeña oda a internet

¿Saben por qué me encanta Internet? porque me encantan las coincidencias. Me fascina encontrar gente con la que tengo cosas en común, que no conocería de otra manera. Me gusta intercambiar ideas. Pero, como buen ser humano, me gusta más cuando esas ideas se parecen a las mías.

Dos ejemplos recientes:
1. Hace poco Eduardo Huchín publicó un poema de Elizabeth Bishop que yo había posteado el año pasado, después de encontrarlo en un blog. Me hizo feliz porque las palabras llegaron (otra vez) en el momento perfecto. Y porque me confirmó mi buen gusto.

2. Hoy encontré una cita en un Tumblr nuevo , brincando entre una página y otra. Las coincidencias son dos: es de la misma autora que estoy leyendo en estos días, Margaret Atwood. Además habla sobre el tiempo y lo que significa, y también sobre pérdidas. Les dejo el original y mi traducción libre:

“Time is not a line but a dimension. You don’t look back along time but down through it, like water. Sometimes this comes to the surface, sometimes that, sometimes nothing. Nothing goes away.” ( de la novela Cat Eye)

"El tiempo no es una línea sino una dimensión. No miras atrás sino a través de él, como del agua- A veces esto viene a la superficie, a veces lo otro, a veces nada. Nada se pierde"


domingo, 20 de diciembre de 2009

Pero no sé cuánta gente me persigue...

"No matter who you are, no matter where you live, and no matter how many people are chasing you, what you don't read is often as important as what you do read". Lemony Snicket

Parece que el tema de este blog, de una forma u otra, es el tiempo. Si yo fuera una escritora de esas a las que les hacen entrevistas o sobre las que publican perfiles, dirían que es una de mis obsesiones y que aparece hasta en la sopa.

Desde niña me encantaron los relojes. Mi papá y mi abuelo tienen esa afición también y a veces creo que los tres, por ser primogénitos y llamarnos igual (María José/José María), estamos unidos por un lazo intangible de pequeñas neurosis e intereses. Así que me deleitaba en aquellos pequeños y hermosos instrumentos que pueden contener el tiempo.

Por eso, el verano de tercero de secundaria trabajé en la papelería de mi abuelo atendiendo a señoras histéricas y niños resignados, cargando libretas y aprendiendo sobre ética laboral. Todo para comprar un precioso Swatch Skin sin números, de carátula color oro viejo. Mi amiga Mariana todavía me recuerda aquella compra como la más absurda. Yo conservo el reloj (sin pila) y sigo maravillandome en la belleza de sus líneas.

El último que usé, un Calvin Klein que era más diseño que efectividad, finalmente perdió la batalla contra el uso rudo y mi incapacidad para quitármelo cuando me baño. Ya no tengo reloj. Como la mayoría de la gente, simplemente saco mi celular o miro la esquina derecha de la laptop para consultar la hora.

Me sorprendió lo rápido y fácil que fue deshacerme de un hábito tan arraigado. Fuera del inconveniente de que descubrí que no distingo entre derecha e izquierda si no uso algo en la muñeca, este nuevo estilo de vida no ha tenido mayor contratiempo (ja-ja).

Ahora Mariana vive en Canadá, tiene un trabajo de verdad y usa reloj.

Pero la obsesión con el tiempo no está en mi muñeca sino en mi esencia. Hago listas y conteos, analizo los cambios en mi vida y persona cada año, cada mes. Me coloco a mi misma en escenarios posibles; recorro una y otra vez los planes propios y ajenos tratando de poner los minutos de mi lado, esperando que todo cambie pero se quede igual. Feliz de que unas cosas se acaben, nostálgica por las que empiezan. Y viceversa, siempre y viceversa.

Siempre he valorado el tiempo que paso haciendo nada, pensando, leyendo, viendo reality shows. Le da a mi mente un respiro, un descanso de tanto sobreanalizar. Pero, cada vez más, parece que he agotado el tiempo de ocio que me correspondía. Cada vez más, el tiempo reclama su lugar como mi eterno obstáculo. No hay tiempo en esta vida para todo lo que quiero leer, ver, decir, escribir, aprender, bailar. Ni dormir. No hay suficiente tiempo en esta vida para dormir.

Hoy (Ayer) fui a las ruinas de Dzibilchaltun. Ahí el tiempo pasa distinto. Entiendo eso de que la vida de un humano es una mota de polvo, o menos, en el esquema del universo. Esas piedras van a seguir ahí cuando el tiempo se haya acabado para mí. Conocen más vidas de las que yo siquiera imagino.

Pero, ¿las conocen?. El tiempo humano es todo lo que nos importa, tal vez, porque no tenemos otra raza con la cual comparar impresiones. El tiempo humano es todo lo que tenemos para lograr entender algo...ALGO, lo que sea. Sólo queremos entender algo.

Y el tiempo, el tiempo sigue siendo insuficiente. Sigo tan confundida como cuando a los quince años creí que una maquinaria suiza perfecta haría alguna diferencia.


miércoles, 14 de octubre de 2009

MIREN! UNA ENTRADA!


Hey, estoy viva :) aquí les dejo un artículo de opinión escrito hoy a las 8 am para mi clase de las 9. Una entrada única y exclusiva MUY PRONTO. ok? ok.

Es el primer capítulo de “Mexico’s next top model” y Elsa Benítez, modelo mexicana internacional, le pregunta a una de las concursantes “¿sabes que estás pasada de peso?”. Mirando en la pantalla al cuerpo de la aspirante a maniquí no puedo evitar pensar que si ella está pasada de peso yo soy el ser humano más parecido a una morsa obesa que ha existido.

El mundo de la moda vive de las controversias. Es tan competitivo que los shows, las colecciones y los diseñadores necesitan transgredir, provocar o sorprender para llamar la atención de los consumidores. Eso es noticia vieja. Y las modelos no se escapan del debate.

Desde hace unos años, con el boom de las investigaciones sobre anorexia, bulimia y otros desórdenes alimenticios, la sociedad ha presionado para acabar con los estándares imposibles que impone esta la millonaria industria. Pero cambiar es difícil.

En los noventas se acuñó el término “heroína chic” para definir al look de mujeres extremadamente flacas, con aspecto de drogadictas pero…bueno, chic. Kate Moss se catapultó a la fama gracias a que todos teníamos ganas de darle un sándwich, una cama y un corrector de ojeras.

Karl Lagerfeld, diseñador de Chanel y gran leyenda entre fashionistas, opinó la semana pasada que “las señoras gordas se sientan frente a la televisión comiendo papas fritas y dicen que las modelos flacas son feas”. Argumenta también que el mundo de moda es uno de “sueños e ilusiones” y que “nadie quiere ver mujeres curvilíneas en él”.

No sé a quién le ha estado preguntando Karl, porque la tendencia parece ser otra. El diseñador Mark Foster mostró su mas reciente colección en chicas de tallas extras( y cuando dicen “tallas extras” se refieren a “tallas de una persona de verdad”) y la popular revista alemana Brigitte anunció que dejará de presentar modelos profesionales, para centrarse en una belleza más común.

Además, un anuncio de Ralph Lauren donde una modelo aparecía tan modificada que su cabeza era más grande que su pelvis será retirado y la marca ofreció una disculpa por presentar una “imagen muy distorsionada del cuerpo de una mujer”. Claro, esto sólo sucedió después de que un sitio de internet se burló de la foto hace una semana.

Ralph Lauren amenazó primero con demandar y después, al estudiar la opinión pública, la casa de modas decidió admitir su error, haciéndose responsable por la “mala imagen y retoque”

Obviamente, las medidas de Foster y Brigitte no salen simplemente de la bondad y sencillez de sus corazones. Son estrategias de mercado, igual que lo es la visión de Lagerfeld de mantener sus colecciones como objetos del deseo alcanzables sólo para unos pocos.

El arte no tiene la obligación de enseñar, de predicar valores y mucho menos de moralizar. Si se ve a la moda como un arte, no tengo ningún inconveniente en utilizar mujeres de 5 metros y 20 kilos para exponer creaciones. Pero la gran diferencia, una que Lagerfeld parece estar olvidando, es que dichas creaciones pierden su propósito si no son usadas por alguien.

Y en estos momentos de crisis, las casas de moda no pueden alienar a sus públicos, tienen que dejar de venderle sólo a los más privilegiados, buscar espacios nuevos y cambiar. La sociedad parece estar harta de los retoques con photoshop y las medidas inalcanzables. En un mundo donde todo es artificial, donde la belleza existe sólo en un mundo digital donde nadie tiene cicatrices, imperfecciones o arrugas, sería bueno que Elsa Benítez y todos nosotros pensáramos más en la salud y menos en los centímetros.


jueves, 10 de septiembre de 2009

Sobre Disney comprando Marvel

¿Irías a ver “Wolverine: el musical” o “Dr. Doomlittle”?. Bromas como estas han proliferado esta semana por diversos foros de internet, desde que se supo que Disney compró Marvel Cómics por cuatro billones de dólares. Los fans toman con humor, pero también con preocupación esta compra. Nadie sabe bien qué significará para las futuras generaciones de infantes.

Hasta ahora, las niñas hemos soñado con ser princesas mientras los niños juegan con figuras de acción. Pocas princesas se acercaron alguna vez a los cómics y pocos aspirantes a superhéroes tienen algo que ver con Disney después de los 6 años.

Por lo tanto, la fusión tiene obvios motivos comerciales y desata álgidos debates por estar en juego algo muy preciado: los recuerdos infantiles. Todos quieren asegurarse de que el legado de Stan Lee y el de Walt Disney permanezcan intactos, y separados. Ver a Wolverine en Disneyworld es casi tan impensable como ponerle orejas de ratón a los Cuatro Fantásticos.

Marvel cuenta con un catálogo de 4, 900 personajes que deberán encontrar su nicho en su nuevo hogar. Si todo sale bien, Disney ganará adeptos entre los niños preadolescentes y las niñas se acercarán al casi totalmente masculino mundo de los cómics. Stan Lee comentó al respecto que “cuando juntas lo mejor con lo mejor, todos ganan”

Si todo sale mal, la tradición de ambas empresas resultará tan incompatible que alienará a todos sus públicos. Depende del trato que se le dé a las historias y de la autonomía con la que puedan operar tramas con valores poco convencionales, como The Punisher o X- Men.

Habrá que esperar todavía mucho tiempo para constatar los resultados, porque diversos estudios cinematográficos tienen los derechos para desarrollar las películas de El Hombre Araña, X Men y demás personajes icónicos de Marvel. Estos contratos tardarán hasta 10 años en liberarse.

Lo que es un hecho es que la infancia ya nunca será igual. No habrá princesas de cuentos de hadas contra viriles superhéroes. Ahora están todos en el mismo bando, uno donde las fantasías infantiles tienen que ser rentables, donde Campanita y Ironman tienen una misión compartida.

lo que pienso de maicol

la columna semanal q me obligan a escribir:


Michael Jackson está muerto. Detrás de todos los programas especiales, suplementos en el periódico y demás locura mediática está la simple verdad: el ícono, la leyenda, el showman ha dejado de respirar. Ya no habrá conciertos en Londres ni canciones nuevas. No más viajes a Neverland.

Esto me queda clarísimo a mí, pero parece que a los medios no. Estoy HARTA de prender la tele y ver especiales, recuerdos, homenajes y demás faramalla concerniente al Rey del Pop.

Cuando pienso en Michael recuerdo a mis primos presumiéndome sus copias de “History”. En 1995 yo no tenía idea de quién era aquel personaje de la portada, esa estatua enmarcada bajo un cielo rojizo, pero el efecto seguía siendo impactante.

Con el paso de los años fui entendiendo la figura de Jackson, un hombre que lo hacía todo en grande: no videos musicales, sino pequeñas películas, no conciertos sino espectáculos masivos, no romances sino boda con Lisa Marie Prestley, y no problemas legales sino escándalos de pedofilia. Michael era una auténtica estrella.

Este sábado cincuenta mil personas conmemoraron el que hubiera sido su 51 cumpleaños reuniéndose en el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México. Dirigidos por un imitador, 12, 937 de ésas personas bailaron al ritmo de Thriller para romper un récord mundial. En todo el mundo se celebraron actos parecidos, recordando al artista.

¿Qué tenía Michael que le hablaba a tanta gente? ¿por qué un hombre acusado dos veces de uno de los crímenes más terribles sigue causando esa emoción colectiva? Tal vez nunca lo sepamos, pero sospecho que es su mezcla de dolorosa humanidad con fantástica celebridad. Un hombre con problemas, traumas y deseos igual que los nuestros, pero con la capacidad de llevarlos a un punto nunca antes visto por medio de su talento.

Su gran amiga Liza Minelli dijo en una entrevista a CBS después de su muerte que la autopsia traería grandes revelaciones “se va a desatar el infierno, qué bueno que lo estamos celebrando ahora”. El resultado por fin llegó: todo apunta a homicidio por combinación letal de drogas.

Es triste que un hombre tan poco convencional haya terminado por la misma razón que tantas otras estrellas y millones de simples mortales. El Rey del Pop no escapó a las adicciones, el ser humano prevaleció a la leyenda.

La comercialización no se ha hecho esperar, y Michael está produciendo dinero desde la tumba. Los fans eligen bailar, entre todos los hits, Thriller. Tal vez es que, en algún rincón irracional, esperan que se alce otra vez de entre los muertos, para ponernos a bailar a todos.

sábado, 29 de agosto de 2009

sábado 8pm

Llueve como si no hubiera mañana.

Mi shuffle ha escogido Fast as you can, de Fiona , Strawberry Fields forever (versión de Across the Universe) y Smells like Teen Spirit en versión de Tori Amos para musicalizar. Nos gustan los covers.

Here we are now. Entretain us. I feel stupid. And contagious. Las letras de Kurt, la voz y el piano de Tori.

Ayer en la noche me caí de la cama.

Este fin de semana es simplemente raro.

Mañana vamos a hablar de videos musicales.

jueves, 20 de agosto de 2009

El perro se comió mis posts

En serio llevo una semana escribiendo un post sobre Malcom in the middle, una de mis series favoritas...pero nada más no sale. Luego alguien me dijo que escriba sobre cómo no puedo escribir. Respondí que el 70% de este blog empieza con "perdón por tardar tanto", "prometo escribir más", "de veras que traté pero no pude". Sólo me ha faltado decir "les juro que se los mandé a sus mails pero no llegó...que raroooo"

La buena noticia es que tengo que hacer una columna semanal sobre cultura popular y medios por CALIFICACIÓN, así que obviamente y como soy una nerd, esa sí la voy a escribir y publicar por acá todos los lunes o martes. La mala noticia es que obviamente también me voy a quejar siempre de que no quedaron como yo quería.

No quiero entrar a ese debate de si es más importante escribir para uno mismo o para publicar/recibir calificación. Me encanta que me lea gente que no conozco y que la gente que conozco y no sabía de este pequeño hobbie mío se me acerque y me diga que alguna de mis palabras le sirvió para vencer el aburrimiento. Pero la calificación de periodismo tiene un valor inmediato y una utilidad tangible.

Todo el mundo puede escribir un blog, pero la diferencia es que quien tiene oficio, talento y disciplina, lo convierte en mucho más que eso. Juan Villoro tiene un ensayo muy divertido sobre la moda de las terapias artísticas, de cómo ahora resulta que cualquiera puede expresarse escribiendo/cantando/bailando/pintando y se supone que todos tenemos que escucharlos. No sé si es mi parte exhibicionista pero me parece perfecto. Aún así los verdaderos artistas siguen siendo otros, ¿no?.

¿Ya ven cómo logré hacer un post sobre nada? he ahí mi gran talento.

Bueno y para terminar dos cosas:
-ideas para mi columna... se iba a llamar "notas desde el ocio" pero no me convence del todo...Creo que el proceso de titular se merece todo un post, por cierto. Ya que logro escribir algo que me satisfaga, el título es siempre otro dolor de cabeza...

-Como ven a su derecha, ya tengo twitter. Todavía estoy definiendo para qué servirá, pero síganme (digo, si quieren) se ve triste tener sólo 12 seguidores

-Tercera cosa: Modern Guilt, de Beck = música de calidad. Lo bajé hace más de una semana y sólo ahora lo estoy escuchando. Gran error.

jueves, 6 de agosto de 2009

meme...El Confesionario

1. Yo confieso que por varias y muy narcisistas razones, me encanta hacer memes
2. Yo confieso que no tengo muchos secretos
3. Yo confieso que prefiero ir de compras sola que acompañada
4. Yo confieso que dejo todo para el último último último segundo
5. Yo confieso que soy demasiado aprensiva. Pero también que he aprendido a dejar ir algunas cosas.
6. Yo confieso que, aunque me encanta leer, la mayoría de las veces prefiero vivir. Y que muchas otras he preferido ver la tele.
7. Yo confieso que las revistas de moda me encantan
8. Yo confieso que el autoconocimiento es mi más grande virtud...y probablemente también defecto
9.Yo confieso que no sé coquetear, ni bailar ni fingir que me interesa la conversación de un hombre (o de nadie, más bien...)
10. Yo confieso que me gustaría saber más de música, de fotografía...y en general de casi todo

yyy no tengo nadie a quien taggear...que lo haga quien quiera...confesar 10 cosas no es tan difícil

Estival


Esta es una entrada cursi y medio ñoña. La programación habitual regresa la próxima semana. Saludos a todos.

Los gringos y Hollywood nos han regalado varios estereotipos imposibles de llenar: la amistad entrañable que dura para siempre entre dos opuestos (un niño y un extraterrestre, por ejemplo), el novio perfecto que se arrodilla en el momento perfecto a darnos un anillo perfecto para la boda perfecta, el viaje-que-cambia-todo (de preferencia a Europa o a un país subdesarrollado) y también el cuento del verano definitivo, trascendental. Canal 5 ayuda a vendernos la idea, con sus incesantes repeticiones de la película esa de la banda de niñitos sucios que juegan beis y uno se llama Alfalfa y tiene el pelo gracioso y que narra alguien en primera persona...

Tal vez por eso, así como las Barbies arruinaron para siempre mi percepción de cuánta ropa debe una tener, los veranos suelen traer consigo una gran carga de decepción para mi. Mi familia no hace muchos viajes. Ni normales ni de-los-que-cambian-todo ( ir a Progreso o puertos aledaños pierde toda relevancia cuando una vive en Mérida). Generalmente toda emoción es producida según mi estado de empleo y el tener o no amigas en la ciudad (ellas sí que son afectas a irse por ahí a encontrar su alma). Ayer debí estar en un avión rumbo a Toronto, pero no sucedió.

En general, ningún plan hecho con más de una semana de anticipación se ha llevado a cabo con éxito . Todo lo inesperado, todo lo extraño y todo lo semi-imposible ha sucedido. Me molestó. El año pasado fue mi verano deprimente, pensé. Me negué a tener uno más. Me acerqué peligrosamente a la auto compasión (me hundí en ella algunos días, también) y, como siempre, me paralicé ante lo desconocido.

Pero es que en verdad estos casi tres meses van a cambiar mi vida. El próximo verano seré una Licenciada en Comunicación con Problemas De Gente Adulta y Salario De Gente Pobre. Mientras sentía el sol llegar sin compasión a mi piel con propensión al cáncer, el viento en mi pelo lleno de productos químicos y el mar en mis pies sin pedicure pensaba en lo que viene...en las enormes, intimidantes puertas abiertas que me esperan. En las miles, millones, de cosas inesperadas, extrañas y semi imposibles que están todavía por suceder.

En cómo he aprendido a desvestirme de mi neurosis de vez en cuando y vivir sólo para los momentos de simple y llana alegría, esos que no tienen que suceder en un país emergente o en una ciudad milenaria. En cómo poco a poco acepto que la gente no va a convertirse en lo que yo quiero que sean.

A final de cuentas, ya tengo Problemas de Gente Adulta (hace varios años que soy una, después de todo) y Salario de Gente Pobre y si lo que me asustaba era dejar de ser estudiante, las películas de Hollywood también dicen que uno nunca deja de aprender.

martes, 14 de julio de 2009

ranting

Que por la boca muere el pez/pues por la boca comenzamos/Y si tu tienes que beber, que sea de mi de mi de mi...

Ayer me desperté con buenas noticias por parte de mi madre, luego de una semana llenísima de malas y peores. Algo está cambiando, dije yo como dijo Julieta Venegas.

Entonces Canadá, el país antes tranquilón y buena onda, decidió ponerse gringoso y pedir visas a mexicanos, arruinando así cualquier traza de buen humor, esperanza o rayo de sol que hubiera en mi interior.

Así que llevo todo el día pensando en formas, comprobantes, fotos y procesos burocráticos que dan dolor de cabeza e incertidumbre. Ya había escrito un post acerca de las divertidas aventuras de mariajose en contra de los funcionarios gringos, pero con los canadienses está peor. Ni siquiera los voy a ver a la cara, así que el plan de mover las pestañas y decir "soy una excelente estudiante, me quiero quedar en México, sólo estoy yendo a que ustedes los primermundistas me den un curso rápido de periodismo" queda obsoleto.

Aquí hay que probar, con puros papeles, espacios insuficientes (no manches, quieren la historia COMPLETITA DE MI VIDA sin espacios huecos y me dan media línea para contestar) y preguntas cerradas: ¿soy estudiante?, ¿soy turista?. Un poquito de las dos y casi nada de ninguna.

Saber redactar, saber inglés y saber redactar en inglés no me está sirviendo de nada. La estúpida dirección de mi Universidad (CARRETERA A CHOLUL A 200 MTS DEL PERIFÉRICO??) y mi plan de viaje que mezcla negocios con placer prueban ser candaditos para mi capacidad comunicadora y para mi paciencia.

Hasta ahora, mi esperanza está puesta en que ya compré mi boleto y en que la institución que paga casi todo lo que haré ahí está muy interesada en mi participación en la Conferencia a la que me invitaron (ahora, si me merezco ese interés, es harina de otro costal jaja)... También en que pues en serio no me quiero quedar a vivir en Toronto...(JA!)

Pero ya fuera de mi propio coraje personal, está superjodido que un país pueda tomar una decisión así con sólo 24 horas de anticipación y chingar a la gente que quiere ir a gastar su dinero en otro lado que no sea territorio nacional, que es donde deberíamos quedarnos para reactivar la economía.

Blah, odio al Orden Mundial en mi vida diaria, pero un poco más hoy. Hay todo un PDF con 4 páginas que explica cómo debes tomarte las fotos, otro de 10 que da instrucciones precisas para mandar los papeles, y 3 de las mentadas aplicaciones. Esta cultura de los formularios tiene algo muy podrido detrás, que seguro otros bloggers odian y denuncian todos los días.

Yo sólo sé que antes mi mayor preocupación era dónde dormir en Toronto los cinco días extras que me iba quedar, y ahora no puedo dejar de pensar en mi boleto que no es reembolsable, en el de mi amiga Mariana que se iba a unir a mi aventura y en todo lo que esperaba-espero!- aprender en una conferencia internacional para periodistas estudiantes.

sábado, 30 de mayo de 2009

Una de esas entradas sin hilo conductor

Así que vamos a dividirla por puntos, para que parezca que sí.

1. Ayer terminé de contestar un cuestionario. Tuve que pensar en la persona que más cambio social ha traído al mundo y por qué, en la mejor manera de crear conciencia social, cuál es el problema internacional de derechos humanos que más me preocupa y otras cosas bien profundas. Gracias a todos los que me ayudaron a organizar mis pensamientos.

El caso es que me di cuenta que siempre acabo refutando la pregunta: no tengo un libro favorito, puse dos; ¿a qué se refieren con sociedad? dudo que haya una sociedad internacional global, y no creo que una sola persona haya cambiado el mundo.

Hay una cosa que se llama trastorno de oposición desafiante. Uno de mis primos fue diagnosticado con eso hace unos años y en mi familia siempre decimos que debe ser genético porque todos somos así. Según Medlineplus, se define como : "un patrón de comportamiento desobediente, hostil y desafiante hacia figuras de autoridad".

Realmente, mi oposición desafiante sólo aparece cuando las autoridades dicen cosas que me parecen estúpidas o irracionales. Me desespera hasta un punto más allá de la frustración que me ordenen hacer algo que no tiene sentido.

No es que estas preguntas no fueran racionales, sino que eran cuadradas, occidentales y tenían límites definidos que para bien o para mal la vida real nunca tiene. Contesté lo que pienso, lo que veo todos los días y me preocupa pero nunca logro articular. Y mucho menos hacer algo para cambiar.

2. Necesito salir de vacaciones.

3. Estoy pensando una serie de entradas sobre series noventeras: clarissa, sabrina, pete & pete, fantasma escritor, etc. Se aceptan sugerencias

4. calor.

jueves, 30 de abril de 2009

recomendaciones para días de Búnker

La Gran Fiebre Porcina.

Ah, no tengo nada qué decir sobre eso...excepto que ha traído muchos comentarios sobre zombies: "ÍMAGINATE SI REGRESAN COMO ZOMBIES"

Ah, sí. Imagínate.

En el espíritu de el Gran Aburrimiento que trae la Gran Fiebre, les cuento lo que he leído y visto últimamente.

1. Fight Club: el libro, porque debo confensar que no he visto la película todavía. Es que no me gusta verlas sola. Como sea, lo disfruté mucho. Es divertido leer sobre gente radical,porque yo no lo soy. Además, estoy impactada de que nadie me haya dicho la revelación final. Fue realmente sorpresiva. En fin, la historia no es lo que importa sino la idea de la gente atrapada en una triste y aplastante rutina. Que es lo que todo el mundo siente en algún momento, creo yo.

2. Noticia de un secuestro: éste lo leí hace muchísimo, pero después de todo lo de Ingrid Betancourt, se me antojó otra vez y lo bajé de internet. Tardé un rato porque entender los vericuetos políticos está medio cansado. Aún así, me sirvió mucho para pensar en este país y el lío en el que estamos metidos, y para admirar una vez más a García Márquez. Impresionante como explica tan bien un problema complejísimo, y como logra meter descripciones literarias de los personajes en medio de tanto dato crudo.

3.La vida que se va: Lo primero que leo de Leñero, debo confesar. Me recordó un poco demasiado a Aura en los términos generales, pero al final me gustó mucho más, por el ejercicio de indagar en la eterna peregunta "¿qué tal si hubiera...?". Además, el personaje que narra y sus propios demonios se van entrelazando con la historia a contar. La escencia nucna se pierde en el juego de tiempos, y no pude parar de leer.

4.En contra del destino: es una colección de ensayos, notas, observaciones y hasta mails de la escritora Amy Tan. Una gran exploradora del tema de madres e hijas, Tan tuvo su dosis de mamá psicópata, lo cual explica por qué cada vez que leo uno de sus libros siento que nos conocemos.

5. La casa de los espíritus: ya leí casi todos los libros de Allende, pero por alguna razón me faltaba éste (recuérdenme que un día les cuente por qué odio su trilogía "para jóvenes). En general,me pareció sobrevalorado y un poco idéntico a todos los libros que escribió después. Me entretuvo dos días casi completos, me hizo llorar al final y todo, y me hizo pensar en la importancia de las ideas.
Aún así, la historia de una familia en el transcuso de un siglo. Un gran patriarca. Las mujeres tienen casi siempre poderes o rasgos sobre naturales. Análisis de la dictadura. ¿les suena familiar? a mí sí.

Bueno, eso son los libros. Dejaremos las películas y la tele para después.

cof cof cof

sábado, 25 de abril de 2009

Razón y sinrazón

Después de hablar-torpemente-de mi amor por la lectura-ayer?-presencié una quema de libros...

Bueno, no fue quema, fue rotura. Pero qué coraje. Qué coraje que haya gente todavía que cree que destruyendo las letras de otros se destruye algo más que la posibilidad de diálogo. En serio me molestó. Y me acordé de Farenheit. Y de una pregunta que le hacen siempre a los escritores entrevistados para la revista GATOPARDO. ¿Qué libro quemarías? preguntan. Baso mi opinión de ellos en su respuesta. Ninguno. Ninguno. Ninguno.

Y no es que no haya libros malos. Los hay, muchos, demasiados, miles. Pero las ideas malas de los otros se rebaten con razones, con argumentos y con ideas mejores. Los libros malos se ignoran, o se usan para escribir libros buenísimos, o se regalan a quien nos caiga mal. No se queman. No se rompen en frente del autor porque tiene otra corriente de pensamiento, No se rompen de nuevo frente a las cámaras de televisión para hacer polémica vacía, de ésa que los medios disfrutan con placer morboso.

La política es difícil para mí porque soy muy poco egoísta y muy racional. Y ah, el mundo político de nuestro país es todo lo contrario. Pero en mi Universidad me han dado la oportunidad de escuchar tanto a Andrés Manuel (me senté en primera fila y todo) como a Luis Carlos Ugalde, quien presentó hoy su libro "Así lo viví", sobre las elecciones de 2006 y el famoso fraude.

Impresionante la compostura (cinismo, le llamarán sus detractores) de este hombre al recibir ataques personales, dichos además con palabras llenas de retórica, faltas de ingenio y llanamente groseras.

Ya no sabe bien uno a quién creerle en este circo de instituciones vacías, legisladores cerdos y oposición ridícula y poco razonable. Pero el que se enoja pierde. Y que un hombre mayor, que dice ser profesor universitario, se dirija de esa forma a un invitado a mi escuela. Que se pare y rompa un libro, y lo rompa otra vez cuando los reporteros quieren la toma. Eso es rídiculo, vergonzoso, grosero. Y, lo que es más, tan falto de seriedad que pierde todo valor que un cuesionamiento claro podría tener.

No quiero meterme a politiquerías porque Drogas no es para eso. Pero he pensado en esto todo el día y decidí vaciarlo aquí, que para eso son los blogs.

jueves, 23 de abril de 2009

en un dia fe liz


Acabo de enterarme de que hoy es día del libro. Ayer fue día de la Tierra y todo el mundo lo pregonó y lo puso en su messnger y en su facebbok. Yo misma planeaba ir a un evento pero la tarea se interpuso en mi camino.

No digo que los libros sean mejores que LA TIERRA. Porque eso sería una estupidez que sólo diría alguien que no lee libros. Pero mis ganas de vivir en esta Tierra, de cuidarla y de preservala, ésa sí se debe a los libros. No puedo pensar en mi vida sin pensar en libros.

Cuando era niña creía que mi casa estaba llena de ellos, que había cientos y cientos que jamás podría terminar. Ahora veo que mis padres tienen una colección algo extraña de títulos y que la mayoría son de consulta. Veo que son pocos comparados con los que quisiera tener, o con los que tiene el abuelo.

En casa de mi amiga Mayra hay una verdadera biblioteca, y siempre soy atraída por el imán de páginas y palabras... Porque hace mucho que descubrí que mi amor por los libros viene de mis ansias de controlar y saber. Los libros son ordenados, y los que no, al menos me dan nuevas perspectivas para ver la vida. Nunca eres el mismo después de leer. Puede que estés simplemente de mejor humor...o de peor, si era malo. Pero ahora SABES qué no te gusta.

Recuerdo hojear Malfalda cuando era muy chica y no entendía nada. Y un día llegó mi mamá con el primer libro que ví gordísimo e interminable: La Princesita. Yo había visto ya la película, pero la historia en las páginas, más trágica pero más llena de magia, me enamoró.

Han venido muchos después. Y sé que no puedo poner en palabras lo que significa reírse en voz alta, sola, porque Roald Dahl acaba de contarme algo graciosísimo. O llorar cuando se muere Beth cada vez que leo Mujercitas, aunque sea el libro más ingenuo del mundo.


Continuará....creo

lunes, 20 de abril de 2009

María José Vs. el calor.... El calor simpre gana

Esta es una crónica interpretativa escrita para el taller de géneros periodísticos, con algunas modificaciones, porque el blog permite subjetividad y el maestro no jaja. Luego les cuento cuánto me saqué...

30 grados centígrados un viernes por la noche. Este hecho desgraciadamente familiar se combinó con otro, desgraciadamente inusual: en la Quinta Montes Molina se presentaron dos artistas mexicanos reconocidos internacionalmente, el grupo Zoé y la cantante Ximena Sariñana. Además, los boletos tenían un precio accesible.

Resonaron en especial dos de las pocas frases dirigidas al público. Ximena dijo que le gusta la ciudad y que disfruta de su clima. León, vocalista de Zoé, murmuró con voz casi ininteligible que Mérida es la ciudad más bonita del país. Claramente, ambos estaban mintiendo…. o bueno, León puede ser que estuviera en cualquier otra ciudad. Él es la encarnación de Drogas, el musical.

A pesar de la polémica ente asistentes (unos odian a Ximena, otros la aman; unos piensan que Zoé cada día toca peor, otros corean todas las canciones), de que muchos con boleto barato lograron cruzar la barrera de seguridad y acercarse más, del calor humano y húmedo y de los comentarios condescendientes de los artistas, el concierto del viernes 3 de abril fue un destacado de las vacaciones de primavera.

El jueves santo de 23 grados resultó también contradictorio. El primer baño de piscina de los días de asueto se vio gravemente perjudicado por un frente frío de esos que sí ameritan un ligero súeter. La piscina acabó solitaria, mientras los frustrados bañistas se contentaron con unas cuantas cervezas. Total, que estas sí son mejores frías.

Estas fiestas alrededor de algo refrescante, sea agua, sea cervezas, o la maravillosa combinación de ambas, se hicieron totalmente necesarias durante vacaciones. Amigos que ya nunca se ven fueron reunidos por la esperanza de una huida colectiva de las temperaturas. Que este primer intento haya resultado fallido no significa que no vendrán varios más.

Para el viernes, el frente frío ya era historia, y la sola mención de un suéter parecía ridícula. También era ridículo pensar que en Mérida habría algo que hacer: todo cierra en Viernes Santo, excepto las grandes franquicias. Los no practicantes pudieron cenar pizza en soledad en un establecimiento normalmente repleto por familias que, aquel día, seguramente estaban en la iglesia o en la playa.

Sin embargo, por las calles pasaban procesiones haciendo la tradicional “marcha del silencio”, que no produce ruido pero sí algo de culpa a quienes fueron educados dentro de la religión católica. Las miradas de los marchantes parecían decir “deja tu pizza y ven a caminar, pecador”.

El fin de semana pasó como en una bruma, con temperaturas de poco más de 42 grados, llegando un récord del año que no emocionó a nadie. Las mujeres intentaron vestirse con la menor ropa posible, los hombres tragaron cerveza como si fuera el fin del mundo, y pretendieron no notar la escasa ropa. Muchos fueron a misa, otros tantos a la playa. Los parias se cocinaron en el asfalto.

Semana de Pascua llegó sin cambios en temperatura, pero trayendo presión para los estudiantes, que esperaban sacarle el mayor jugo posible a la segunda semana inhábil. La falta de casas en la playa se veía cada vez más como una maldición. El calor ya no debía ser mencionado. Elefante en todas las conversaciones, razón para la mayoría de los actos, la temperatura continuó sólidamente cerca de los cuarenta grados.

Al lado de una piscina, con un daiquirí en la mano, una niña gritó “siento sol de ciudad, no de playa”. Sus amigas debieron recordarle la triste realidad: la playa todavía estaba a media hora y muchos sueños de sus posibilidades.

A media semana llegó por fin la esperanza: una oferta de fin de semana junto al mar: con arena y brisa y gaviotas y hamacas. Ofertas como esa no pueden rechazarse, no importa de dónde vengan, y si la ocasión es recibir a una amistad que estuvo lejos desde diciembre, es una obligación cívica llevarla lo más lejos posible del pavimento hirviente y la ciudad desierta y el mal humor. Ofertas como esa definen unas vacaciones.


domingo, 12 de abril de 2009

el trabajo de ensueño, parte 1

Llevo dos días edotando una entrada acerca de mi amor sin fin a frivolidades como MTV y perezhilton, y mi gran capacidad para aprenderme datos inútiles sobre la nobleza, los famosos y los no famosos. Pero simplemente no queda. La dejaré descansar. Mientras, esto.

Este lunes mi día comenzó a las 7am. Lo cual está simplemente mal, y más si lo que vas a hacer es tratar de convencer a un gringo de que te de una visa para ir a su país, uno por el que cada día pierdes un poco de simpatía y que, además, ni siquiera tienes dinero para visitar.

Ahí, sentada en una silla diferente cada minuto, en una versión algo macabra del juego de las sillas (los que se adelantan a tí quieren lo mismo, no son tus amigos, son competidores en este juego de diplomacia y economía global), mi hermanita de nueve años y yo jugábamos a imaginarnos qué habría en la siguiente puerta. Decidimos que, si te daban la visa, pasabas a un cuarto donde Mickey y Minnie te darían un minitour por Disneyland. Si tienes que quedarte en tu tierra, las botargas de Globito y Bizcochito te esperan del otro lado.

Mientras nosotras nos entreteníamos mi mamá luchaba contra la burocracia, checando y revisando si teníamos todo lo necesario. Una señorita con un marcatextos pasaba silla por silla, subrayando los datos faltantes o mal puestos en la aplicación. Impresionante el poder que puede darte un marcatextos en ciertas situaciones.

Después de admirar a la señorita y el status que le daba la tinta verde fosforescente, me volteé y le dije a mi madre "ése trabajo sería ideal para tí, te la pasarías corrigiendo a la gente todo el día". Ella soltó una carcajada. Estaba pensando exactamente lo mismo que yo.

sábado, 28 de marzo de 2009

ODIO MÉRIDA

No porque no hay "nada qué hacer"

No porque el 90% de las bandas que me gustan jamás tocarán aquí

No porque los antros parecen bodegas

No porque el Centro Histórico está lleno de basura

No porque nunca sé quién es "gente bien" y quién "gente mal"

No porque la escasez de hombres guapos es alarmante, preocupante y frustrante cuando una va a los antros que parecen bodegas

No porque las convenciones sociales de provincia son aplastantes y ridículas

No porque la gente se acuerda de sus raíces mayas sólo cuando le conviene

No porque aquí vive gente que la ama demasiado, sin medida y sin razón.

No, NI SIQUIERA, porque aquí vive demasiada gente que la odia y lo repite y la odia y la detesta... pero aquí vive.

SEÑORES, ODIO MÉRDIA PORQUE MUERO DE CALOR.

*edit 2 días despupés: esta entrada fue escrita en desesperación suicida por las temperaturas de la ciudad, Mérida, you know i love you...sometimes*


*noté q me referí demasiado a antros y no a nada cultural. Se da por sentado que también odio que no haya más libros más cine más arte...pero me parece que los hay y la gente no los aprovecha. Aunque eso es otro post.